Señor Jesús, queremos terminar este recorrido uniéndonos a tu amor redentor. Reparamos por aquello que ha herido nuestros matrimonios y nuestras familias; por las veces que nuestras propias heridas se convirtieron en heridas para quienes amamos; por las palabras, silencios, decisiones y omisiones que dañaron la comunión. Reparamos también por todo aquello que hiere el sacramento del matrimonio y la dignidad de la familia. No queremos permanecer encerrados en la culpa.