Sagrado Corazón de Jesús, Inmaculado Corazón de María, Nuestra Señora Desatadora de Nudos, y Castísimo Corazón de San José: hoy les entregamos nuestros matrimonios y nuestras familias. Ayúdennos a reconocer aquello que repetimos, a no dejarnos gobernar ciegamente por nuestros impulsos y a custodiar ese pequeño espacio donde puede comenzar la libertad. Sostengan especialmente a los matrimonios en crisis y hagan de nuestros hogares verdaderas iglesias domésticas. Amén.